Solo para ciudadanos residentes de Estados Unidos

Tomando insulina por primera vez

Pensar en insulina hace que mucha gente diga: "¡De ninguna manera!" Cuando su médico le informa que usted necesita insulina si su nivel de azúcar en sangre no mejora, probablemente usted se tome en serio la dieta y el ejercicio. Pero es importante saber que no está comenzando a utilizar insulina porque haya fallado. Lo está haciendo porque tiene diabetes y necesita controlar su alto nivel de azúcar en sangre. La insulina es una de las herramientas más efectivas con las que cuenta su médico para ayudarlo a manejar la diabetes. Pero usted incluso puede pensarlo dos veces cuando se trata de colocarse inyecciones de insulina. Aquí presentamos algunos datos que pueden hacerlo sentir más seguro.

La insulina se inyecta "subcutáneamente", o simplemente debajo de la piel. Se inyecta con una aguja muy pequeña, una de las más pequeñas que existen. Se introduce en la capa de grasa de su piel donde hay pocas terminaciones nerviosas. La mayoría de las personas sienten una leve incomodidad.

Luego de haber usado insulina por un tiempo, comenzará a verla como lo que es, una medicina que lo ayuda a controlar el azúcar en sangre. Cuando su médico agrega insulina a su plan de tratamiento general contra la diabetes, incluyendo la dieta, el ejercicio y otros medicamentos para la diabetes, el control del nivel de azúcar es el objetivo principal. Y pocas cosas son más importantes. Un mejor control del azúcar en sangre lo ayuda a reducir el riesgo de sufrir complicaciones serias por la diabetes en el futuro. Si su médico le prescribe una alta dosis de insulina, o le aumenta la dosis posteriormente, no se preocupe. Cada persona es diferente, y esa cantidad de insulina es la que justamente su cuerpo necesita para reducir el nivel de azúcar en sangre. También es la cantidad de insulina que su cuerpo produciría naturalmente si pudiera. Por lo tanto, debería esperar que su dosis de insulina cambie a medida que intenta mantener bajo control su azúcar en sangre.

Tipos de insulina

Además de LANTUS® (inyección de insulina glargina [origen rDNA]), puede utilizar insulina de corta duración como parte de su tratamiento diario. La mayoría de las diferencias entre ellas se basa en la duración de la insulina. Existen cuatro tipos principales de insulina:

La insulina de acción rápida comienza a actuar 15 minutos luego de la inyección y continúa funcionando de dos a cuatro horas. Apidra® (inyección de insulina glulisina [origen rDNA]) es una insulina de acción rápida.

Insulina de duración normal o corta Generalmente alcanza el flujo sanguíneo dentro de los 30 minutos posteriores a la inyección y dura de tres a seis horas.

Insulina de acción intermedia Alcanza el flujo sanguíneo de dos a cuatro horas luego de haber sido inyectada y dura de 10 a 18 horas.

La insulina de larga duración Llega al flujo sanguíneo una o dos horas después de haber sido aplicada, y es efectiva hasta por 24 horas. LANTUS® es una insulina de larga duración.

Mitos acerca de la insulina

MITO 1: Usar insulina significa que he fallado con las píldoras o que mi diabetes está empeorando.
REALIDAD:
No ha fallado. La diabetes empeora con el tiempo, por lo tanto se espera una lenta disminución en la cantidad de insulina que su cuerpo produce. La insulina puede ayudarlo a controlar los niveles altos de azúcar en sangre en cualquier momento. De hecho, algunos médicos prescriben insulina cada vez más temprano en el plan de tratamiento de un paciente.

MITO 2: La insulina significa que usted se encuentra "al final del camino".
REALIDAD:
La insulina puede comenzar a usarse en cualquier momento para ayudarlo a controlar su azúcar en sangre. Usar insulina no significa que usted tenga una "peor clase" de diabetes que otras personas que no la utilizan. La diabetes es una condición que empeora con el tiempo, y si su cuerpo no está produciendo suficiente insulina naturalmente, su médico puede prescribirle insulina.

MITO 3: Inyectarse insulina es doloroso e interferirá con mis actividades.
REALIDAD:
Muchos pacientes se sorprenden al ver una aguja tan pequeña y delgada. Algunas insulinas se pueden administrar con plumas, que pueden ser más practicas. Muchos pacientes que usan insulina dicen que se ha convertido en parte de su rutina diaria, como lavarse los dientes.

MITO 4: La insulina es peligrosa y adictiva.
REALIDAD:
Como cualquier medicina, la insulina puede tener efectos colaterales, como bajos niveles de azúcar en sangre, por lo tanto consulte con su médico acerca de la forma de uso. El uso apropiado de insulina puede ayudarlo a reducir el riesgo de los efectos colaterales. Algunos pacientes escogen usar insulina para poder controlar su azúcar en sangre. Esto no significa que son adictos. Están remplazando algo que el cuerpo solía producir naturalmente.

MITO 5: La insulina se receta cuando otros tratamientos no funcionan.
REALIDAD:
La insulina no necesariamente es la última opción que usted y su médico pueden considerar. De hecho, un enfoque recomendado por la Asociación Americana de Diabetes sugiere que los pacientes agreguen insulina si la dieta, el ejercicio y las pastillas no le dan un control suficiente luego de 2 o 3 meses. Por lo tanto no espere para actuar. Consulte con su médico hoy para saber si la insulina es la opción correcta para usted.


Información importante de seguridad para Lantus®

No consuma Lantus® si es alérgico a la insulina o a cualquier ingrediente inactivo de Lantus®.

Debe medir sus niveles de glucosa en sangre mientras usa productos de insulina, como Lantus®. No haga ninguna alteración a su dosis o tipo de insulina sin consultar con su proveedor de atención médica. Cualquier cambio en el nivel de insulina debe hacerse con precaución y sólo bajo supervisión médica.

NO diluya ni mezcle Lantus® con ninguna otra insulina o solución. No funcionará como debería y usted podría perder el control de la glucosa en sangre, lo que podría ser grave. Sólo debe usar Lantus® si la solución es transparente e incolora, y no contiene partículas visibles. No comparta agujas, plumas de insulina ni jeringuillas con otras personas.

El efecto secundario más común de la insulina, incluida Lantus®, es un bajo nivel de glucosa en sangre (hipoglucemia), lo que podría ser grave. Algunas personas podrían padecer síntomas como temblores, sudor, palpitaciones cardíacas y visión borrosa. La hipoglucemia grave puede ser peligrosa y puede causar daños a su corazón o cerebro. Esta enfermedad podría causar la pérdida de conocimiento, convulsiones o la muerte. Otros posibles efectos secundarios podrían incluir reacciones en el lugar donde se administra la inyección, incluyendo cambios en el tejido graso en el lugar donde se administra la inyección, y reacciones alérgicas, incluyendo picor y sarpullido. En muy pocos casos, algunas reacciones alérgicas podrían ser fatales.

Consulte con su médico acerca de otros medicamentos y suplementos que esté tomando, ya que pueden alterar el funcionamiento de la insulina. Antes de comenzar a usar Lantus®, consulte con su médico acerca de todas sus condiciones médicas, incluso si padece problemas del hígado o los riñones, está embarazada o tienes planes de quedar embarazada, o está amamantando o tiene planes de amamantar.

Indicaciones y uso

Lantus® con receta es una insulina de efecto prolongado para el control de la hiperglucemia en el tratamiento de adultos que padecen diabetes tipo II, y de adultos y niños (de 6 años y mayores) que padecen diabetes tipo I. Debe administrarse una vez al día, a la misma hora todos los días, para reducir el nivel de glucosa en sangre.

No utilice Lantus® para el tratamiento de la cetoacidosis diabética.

Lantus® SoloSTAR® viene como una pluma desechable precargada de insulina.

Haga clic aquí para obtener información importante adicional sobre Lantus®.*

Haga clic aquí para obtener información sobre la lucha contra la falsificación de medicamentos.

La información médica incluida aquí se brinda sólo a fines educativos generales. Su médico es la mejor fuente de información respecto de su salud. Por favor consulte con su médico si tiene preguntas acerca de su salud o tratamiento.